Nuevo usuario?
Regístrate
 
PlanetaSaber
 
ENTENDER EL MUNDO/INFORMES
Asilo y refugio, el derecho a la protección internacional
 
 
Conoce Comprende Enciclopedia
    ARTÍCULO      GALERÍA DE FOTOS
 EL AMPARO DEL PERSEGUIDO
Imprimir Enviar Guardar
 
 
 
Campo de refugiados sirios en Turquía. (Foto: Procyk Radek / Shutterstock.com).

La inestabilidad y los estallidos de violencia en numerosos lugares del planeta han provocado que, a principios del siglo XXI, los flujos masivos de refugiados se hayan convertido en uno de los grandes desafíos de la comunidad internacional. Estas personas viven bajo la amenaza continua de la violencia en sus lugares de origen y en su periplo hacia tierras más seguras y prósperas se pueden encontrar con situaciones de desamparo y falta de atención. No obstante, el derecho internacional las ampara según una serie de figuras de protección que se tratarán a continuación.

¿QUÉ DISTINGUE A UN REFUGIADO Y QUÉ ES EL DERECHO DE ASILO?
Los refugiados son las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares para huir a otros países debido al peligro que corrían sus vidas en sus zonas de origen. De acuerdo con la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, firmada en Ginebra en julio de 1951, y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, realizado en Nueva York en enero de 1967 (documentos base que regulan internacionalmente la figura del refugiado), la condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede regresar a él debido a dicho temor.

Los refugiados tienen derecho a la protección internacional. Esto significa que cuando los gobiernos de sus países de origen no pueden o no quieren cumplir las funciones de igualdad, protección y seguridad de su población, sobre todo a causa de conflictos bélicos o desórdenes civiles, muchas personas huyen a otros países, donde sí se les puede garantizar que sus derechos básicos sean debidamente respetados. En concreto, los 142 países firmantes de la Convención de 1951 y del Protocolo de 1967 están obligados a respetarlos. En estos países, los refugiados podrán acogerse al derecho de asilo, que es la jurisdicción que regula esta protección internacional.


¿QUÉ DERECHOS TIENE EL REFUGIADO?
Una vez concedido el asilo al refugiado por parte del gobierno del país de acogida, el listado de derechos adquiridos es muy amplio. Según la normativa promovida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), los derechos más destacados del refugiado son los siguientes: se le garantiza la no devolución forzada ni expulsión del país; se le concede la autorización de residencia y trabajo permanente; se le expenden documentos de identidad y viaje; se le permite acceder a los servicios públicos de empleo, educación y asistencia sanitaria; y se le garantiza el mantenimiento de la unidad familiar. Por su parte, las obligaciones del refugiado se ciñen al cumplimiento estricto de la legalidad durante su estancia en el país de acogida.

LAS SOLUCIONES DURADERAS
La condición de refugiado al que se le concede el asilo no debería ser más que una situación provisional. El objetivo de toda gestión de los refugiados es alcanzar una solución duradera y adecuada. En concreto, existen tres escenarios deseables y promovidos por ACNUR: la repatriación voluntaria, el reasentamiento y la integración local. El primero se lleva a cabo cuando se restablece totalmente el clima de protección nacional en los países de origen. En estos casos, lo habitual es que los refugiados retornen voluntariamente en condiciones de seguridad y dignidad. El reasentamiento es el traslado de refugiados de un país de asilo a otro estado que haya acordado concederles la residencia permanente. Por último, la integración local se produce cuando los refugiados se convierten en ciudadanos plenamente incluidos en la comunidad de acogida.

OTRAS FIGURAS SIMILARES AL REFUGIADO
Dentro del ámbito de los refugiados, existen otras categorías que señalan diversas problemáticas. Por ejemplo, una categoría similar son los desplazados internos, es decir, las personas que huyen de sus hogares por causas parecidas a las que motivan la huida de los refugiados, pero que no cruzan una frontera internacional y, por tanto, permanecen en su país. Por otro lado, están los solicitantes de asilo, que son refugiados que necesitan ayuda y asesoramiento mientras se aplica el Estatuto del Refugiado. También están los apátridas, que son personas dispersas por todo el mundo que se encuentran dentro de un limbo jurídico y no son consideradas como ciudadanos nacionales por ningún país, lo que perjudica el disfrute de sus derechos básicos. Para englobar a todas estas condiciones, hoy los organismos internacionales prefieren usar un término más amplio, el de desplazados forzosos, para señalar a cualquier persona que se vea obligada a abandonar su hogar por miedo a represalias.

REFUGIADOS Y MIGRANTES ECONÓMICOS
Una categoría distinta es la del migrante económico. Esta se usa para designar a la persona que busca una mejora de sus condiciones de vida en otro país, ya que en el suyo no tiene garantizada la subsistencia. Estos migrantes económicos son los que intentan entrar en un país sin permisos legales o intentando falsificar sus documentos para obtener asilo. Esta categoría no se contempla en los actuales convenios internacionales del derecho de asilo, aunque en los últimos años los patrones globales de migración se han vuelto cada vez más complejos, ya que, además de la participación de los refugiados, se han multiplicado los millones de inmigrantes económicos. Todo ello ha provocado que cada vez sean más las voces que reclaman que se integre la migración económica en la protección internacional.

LOS REFUGIADOS EN LA ACTUALIDAD
Según los datos recogidos en el anuario de ACNUR Tendencias Globales 2014: Mundo en Guerra, publicado en junio de 2015, el volumen de desplazamientos forzados en todo el planeta experimentó un aumento acelerado en 2014, por lo que se alcanzaron niveles históricos. Es decir, en ese año se produjo el mayor nivel de desplazamientos desde que dicho organismo registra los datos. Así, al término de 2014 había 59,5 millones de personas desplazadas forzosamente en todo el mundo a consecuencia de la persecución, los conflictos bélicos, la violencia o las violaciones de derechos humanos. Este récord supone un aumento de 8,3 millones de personas respecto al año anterior y el incremento anual más elevado en un solo año desde la II Guerra Mundial.

LAS CIFRAS DE UNA TRAGEDIA
De estos 59,5 millones de desplazados, 38,2 millones son desplazados internos, 19,5 millones son refugiados y 1,8 millones son solicitantes de asilo. Estas cifras absolutas esconden dos datos muy preocupantes: el número de personas forzadas a abandonar sus hogares cada día debido a los conflictos se ha cuadruplicado en cuatro años, hasta alcanzar en 2014 una media diaria de 42.500 personas. Además, los menores de 18 años sumaron el 51 % de la población refugiada en 2014, frente al 41 % en 2009, la cifra más alta en más de un decenio.

PRINCIPALES PAÍSES DE ORIGEN Y ACOGIDA
Según ACNUR, más de la mitad de los refugiados del mundo (el 53 %) procedía de tres países: Siria (3,88 millones), Afganistán (2,59 millones) y Somalia (1,11 millones), tres países asolados por la guerra civil y la amenaza islamista. Por su parte, Turquía se convirtió por primera vez en el estado que alberga el mayor número de refugiados, con 1,59 millones de refugiados, seguido de Pakistán (1,51 millones), Líbano (1,15 millones), Irán (982.000), Etiopía (659.500) y Jordania (654.100). No obstante, Líbano es el país con el mayor número de refugiados en relación con su población, con 232 refugiados por cada 1.000 habitantes.

EL INCREMENTO DE CONFLICTOS
Este masivo movimiento de desplazados en 2014 se ha debido al estallido de nuevas crisis en Oriente Medio y África, agravadas por los conflictos que siguen sin resolverse en Afganistán (país que ostenta el récord de refugiados prolongados, con 2,6 millones de personas que viven fuera de su país desde hace más de tres decenios), la República Democrática del Congo, Somalia y otros países. Sin duda, la crisis más preocupante es el grave conflicto bélico que afecta actualmente a Siria, que ha provocado que los sirios sean el grupo de refugiados más voluminoso del mundo. A estas guerras se han sumado nuevos conflictos en la República Centroafricana, Sudán del Sur, Ucrania e Iraq. Todo ello ha causado una rápida aceleración del flujo de desplazados en los últimos años, de hasta un 40 %. Por ejemplo, en 2014 unos 219.000 refugiados, sirios y eritreos en su mayoría, cruzaron el mar Mediterráneo hacia Europa, lo que representa multiplicar por tres la cifra más alta anteriormente conocida de 70.000 personas, registrada en 2011 durante la “Primavera árabe”.

UN DRAMA EN DISTINTAS ETAPAS
Más allá de la precisión de estas cifras, la crisis global de los refugiados esconde una serie de aspectos sociales muy preocupantes que la convierten en uno de los problemas más serios de la política internacional: los hacinamientos en campos de refugiados, los peligrosos flujos de desplazados por países en conflicto, los viajes a la desesperada de cientos de personas, la dificultad de dar una asistencia infantil correcta, las trabas de los países de acogida, etc. Todo ello supone un mosaico de agravios que ha sido denunciado por todos los organismos en defensa de los derechos humanos.

LA TRATA DE SERES HUMANOS
Sin duda, uno de los principales problemas derivados del flujo de los refugiados es el papel criminal de las mafias que trafican con seres humanos. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este tráfico ilegal afecta cada año a alrededor de 2,5 millones de personas en el mundo, que son captadas a través del engaño, las amenazas, la fuerza o el abuso en situaciones de vulnerabilidad. Las organizaciones humanitarias internacionales creen que las tramas de traficantes ayudan cada año a entrar a más de medio millón de inmigrantes a Europa y a 150.000 mexicanos a acceder a los Estados Unidos. Las causas de tan alarmantes cifras se basan en la impunidad con la que operan los criminales en los países de captación de personas, la falta de información que reciben las víctimas sobre sus derechos y la inexistencia de mecanismos suficientes de identificación de tales redes.

UNA CATÁSTROFE EN LOS OCÉANOS
Otra de las tragedias vinculadas a los refugiados son las cada vez mayores cifras de naufragios sufridos por personas que se lanzan a aguas internacionales con el objetivo de alcanzar los países más desarrollados. Según ACNUR, en 2014 más de 3.400 personas perdieron la vida intentando cruzar el Mediterráneo, de un total de casi 4.300 fallecidos a nivel global. Asimismo, en 2014 cerca de 348.000 personas arriesgaron sus vidas en los mares y océanos del mundo con el objetivo de emigrar o buscar asilo en otros países. Y en 2015 la situación todavía puede empeorar porque solo en los seis primeros meses del año cruzaron el Mediterráneo 137.000 personas y más de 1.850 perdieron sus vidas en el trayecto, cifras que superan las alcanzadas los años anteriores en las mismas fechas.

EL REFUGIADO A LO LARGO DE LA HISTORIA
Pese a que nos encontramos ante niveles nunca vistos de desplazados en todo el planeta, lo cierto es que la figura del refugiado siempre ha estado presente en la historia. Los primeros casos de refugiados en la edad moderna fueron los provocados por las persecuciones religiosas en Europa a partir del siglo XV, como por ejemplo la expulsión de los judíos de España, en 1492. Otro caso notorio fueron los miles de protestantes alemanes perseguidos que fueron acogidos por la reina Ana de Inglaterra en el siglo XVIII. Asimismo, muchos de los primeros colonos de Norteamérica fueron protestantes que huían de las guerras de religión europeas.

Hacia 1850, los desplazados en Europa crecieron espectacularmente debido a los conflictos bélicos. No obstante, las máximas cotas se alcanzaron tras la I Guerra Mundial, cuando cuatro millones de europeos se vieron forzados a desplazarse de sus hogares. Debido a ello, en 1921 la Liga de Naciones, precedente de la actual ONU, creó un Alto Comisionado para los Refugiados, cargo que ocupó el premio Nobel noruego Fridtjof Nansen.

Pese a todo, el final de la II Guerra Mundial dejó un panorama todavía peor: 40 millones de desplazados en todo el mundo. Ante esta tragedia, se creó en 1950 el ACNUR, ya bajo el auspicio de la naciente ONU. Hoy es el primer organismo de ayuda a los refugiados del mundo, y se cree que ha ayudado a unos 50 millones de personas desde su fundación, por lo que ha sido galardonado en dos ocasiones (1954 y 1981) con el premio Nobel de la paz.


Subir | MAPA WEB | ESPECIFICACIONES TÉCNICAS | NOTA LEGAL | ATENCIÓN AL CLIENTE |