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Cumbre sobre el cambio climático 2015
DICIEMBRE 2015
 
 
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 CUMBRE HISTÓRICA EN PARÍS
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El acuerdo establece la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Del 30 de noviembre al 12 de diciembre se celebró en el parque de exposiciones de Le Bourget, en París (Francia), la XXI Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Este encuentro internacional tuvo como principal objetivo alcanzar un nuevo acuerdo internacional sobre el clima, previsto para después de 2020. El evento reunió a más de 40.000 delegados, líderes políticos y representantes de distintos sectores de 195 naciones, más la Unión Europea (UE). Todos ellos alcanzaron un acuerdo final considerado histórico por la comunidad internacional, ya que establece por fin un límite al aumento de la temperatura global, fija los mecanismos para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero y aprueba un sistema de financiación para los países más afectados por este problema.

LOS OBJETIVOS PREVIOS
En la consecución del pacto tuvo un papel destacado el presidente de la COP21, el ministro de Exteriores francés Laurent Fabius, quien desde el inicio del encuentro consideró que su principal objetivo debía ser alcanzar un acuerdo universal sobre el clima, para poder limitar a 2 ºC el calentamiento global del planeta. Para conseguirlo, los organizadores pretendían pactar entre todas las partes una manera común de reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero derivadas del uso de combustibles fósiles, sobre todo de los países más contaminantes (con Estados Unidos a la cabeza, con el 12 % de las emisiones de todo el mundo). Además, este acuerdo tenía que garantizar que los países en desarrollo pudieran seguir creciendo a pesar de ver reducido su acceso a las fuentes energéticas clásicas y que a la vez se ofreciera una financiación compensatoria a las naciones menos desarrolladas y más afectadas por la subida de las temperaturas.

Los datos sobre el calentamiento global que se manejan en la actualidad apuntaban a la necesidad de alcanzar este acuerdo de forma urgente: desde 1850 se ha comprobado un incremento de la temperatura global del planeta de 1 ºC. Respecto a esta cifra, los expertos consideran que el límite de un calentamiento global demasiado peligroso es de 2 ºC, ya que sus efectos serían impredecibles. No obstante, los representantes de los países insulares amenazados por la subida del nivel del mar consideran que ya estarían en peligro si el alza de la temperatura es superior a 1,5 ºC. Además, se ha calculado que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera desde la revolución industrial han ascendido un 30 % y que la cantidad de hielo en el Ártico ha descendido un 4 %. Por último, nueve de los años más cálidos registrados desde que se tienen datos anuales han ocurrido en el siglo XXI.


UN BORRADOR DE MÍNIMOS
Tras largas jornadas de negociaciones, el jueves 10 de diciembre el canciller Fabius anunció la redacción de un borrador de acuerdo que debía ser aprobado por las partes convocadas. El texto recogía algunos de los puntos más discutidos durante el encuentro pero mitigaba otros. Por ejemplo, entre los avances se proponía limitar el alza de la temperatura muy por debajo de los 2 °C para final de siglo, aunque también se instaba a proseguir con los esfuerzos para poder reducir el aumento de la temperatura a los 1,5 °C. No obstante, para conseguirlo el texto proponía el pico máximo de las emisiones de gases lo antes posible pero sin señalar una fecha concreta, lo que fue visto como una medida demasiado tímida. Pese a todo, se defendía conseguir una inmediata curva descendente que permitiese la neutralidad de las emisiones durante la segunda mitad del siglo. También se establecía la creación de un mecanismo de revisión de los compromisos de los diferentes países cada cinco años. Por último, otro elemento importante conseguido era la confirmación de la ayuda de 100.000 millones de dólares anuales para que los países en desarrollo puedan combatir el cambio climático.

EL ACUERDO DEFINITIVO
Finalmente, el sábado 12 de diciembre por la mañana se anunciaba el texto definitivo de un acuerdo que sería aprobado por los delegados de todos los países esa misma tarde. Las enmiendas introducidas apenas variaron los puntos más significativos del borrador previo: reducción de la temperatura global muy por debajo de los 2 °C (con el deseo de que no se superen los 1,5 °C), alcanzar el pico máximo de las emisiones de gases lo antes posible y no establecer niveles de reducción específicos y legalmente vinculantes para cada país (esta última una exigencia del gobierno de Estados Unidos).

Las principales novedades radican en cómo gestionar el plan de reducción de gases y en la financiación. Respecto al primer tema, el texto señala como principal instrumento para conseguirlo las llamadas contribuciones nacionales, es decir, los planes de reducción de emisiones que elaborará libremente cada gobierno, los cuales serán revisados cada cinco años al alza por la CMNUCC. El primer análisis se realizará en 2018 y la primera actualización, en 2020, fecha de entrada en vigor del acuerdo de París. Estas revisiones se dividirán en tres categorías: los países desarrollados, que deberán dar una completa información; los emergentes, que disfrutarán de una menor exigencia; y los más pobres, que dispondrán de un nivel mínimo de obligaciones.

Por último, el texto establece un sistema de financiación para que los países más pobres puedan adaptarse a los efectos del cambio climático y a las necesidades de la reducción de emisiones. Serán los países desarrollados y los estados voluntarios los que asegurarán los fondos: se espera que hasta 2025 se movilicen 100.000 millones de dólares anuales, con la posibilidad de una revisión al alza para antes de ese año.



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