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Al Gore, la política y el medio ambiente
 
 
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 DE POLÍTICO A ECOLOGISTA
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Al Gore siguió los pasos de su padre, que también fue militar y senador de Estados Unidos.

Hijo de Albert Arnold Gore (1907-1998), senador demócrata estadounidense, Albert Arnold Gore Junior siempre ha estado próximo al mundo de la política, así como a los problemas relacionados con el calentamiento global. Durante su infancia su padre fue elegido senador en tres ocasiones y, cuando abandonó su cargo, pasó a formar parte del consejo de dirección de varias compañías estadounidenses de la industria petrolera y del carbón, principales responsables del efecto invernadero que hoy combate Al Gore.

Al igual que su padre, quien sirvió en el ejército durante los dos últimos años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Gore combatió en la Guerra de Vietnam (1961-1975). Sin embargo, antes de cumplir su servicio militar se licenció en Administración Pública en la Universidad de Harvard en 1969. Cuando retornó a Estados Unidos comenzó a trabajar como periodista de investigación en el diario The Tennessean de Nashville. A la vez estudiaba para terminar la carrera de Derecho.

En 1976 Al Gore comenzó su carrera política. Aquel año fue elegido diputado por Tennessee al Congreso de Estados Unidos. Seis años más tarde, en 1984, alcanzó el cargo de senador, para el que fue reelegido en 1990.

En 1992 se presentó a las elecciones como candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata. En 1993 Bill Clinton se convertía en presidente y él pasaba a ser el segundo de a bordo en la Casa Blanca.

Cuatro años después la pareja resultó reelegida y, en 2000, Al Gore se presentó a las elecciones como candidato a la presidencia. Se disputaba el cargo con el republicano George W. Bush. Fue entonces cuando vivió su primera derrota política.

Los resultados de las elecciones fueron muy ajustados y estuvieron marcados por una gran polémica. Gore obtuvo más votos populares, pero Bush ganó los comicios en la Corte Suprema tras una larga y grave controversia. Según el filósofo brasileño José Arthur Giannotti, “Al Gore no apeló los fraudulentos resultados electorales en el estado de Florida solo por no poner en peligro la legitimidad del proceso electoral y de las instituciones democráticas, lo que dio la victoria a George W. Bush”.

Al Gore también lo tuvo difícil para huir de la sombra de Clinton. Durante la anterior legislatura el presidente había protagonizado el escándalo Lewinsky y había sido sometido a un impeachment, figura legal usada para procesar a altos cargos del Gobierno. Este escándalo impidió que Gore se beneficiara electoralmente de la prosperidad económica de la era Clinton, lo que dificultó su candidatura.

Los comicios terminaron cinco semanas después del primer recuento, cuando, por cinco votos a cuatro, el candidato republicano a la presidencia, el ex gobernador de Texas George W. Bush, se hizo con el mando de la Casa Blanca tras una votación en la Corte Suprema.

Con esta decisión el tribunal impidió que se llevara a cabo un nuevo recuento manual de los votos en Florida, lo que impidió que Al Gore accediera al cargo de presidente. Sin embargo, su imagen salió fortalecida. Al obtener un número de votos mayor que el logrado por Bush se le consideró el "ganador moral" de los comicios. Gore contaba con 300.000 votos más que Bush quien, por su parte, asumió la presidencia debilitado y respaldado por una discreta mayoría de 271 entre los 538 votos del Colegio Electoral.

Después de la decisión del tribunal, el diario estadounidense The New York Times, de inclinación demócrata, publicó un editorial en el que decía: “La elección presidencial de 2000 será recordada como un pleito resuelto por una Corte Suprema conservadora en favor de un candidato conservador, ya que los votos de Florida que podían cambiar el resultado no fueron recontados”.


CAMBIO
Tras asumir la derrota, Gore nunca comentó públicamente la decisión de la Corte Suprema para que “los estadounidenses no perdieran la fe en su sistema” democrático, según declaró tiempo más tarde. Sin embargo, él sí había quedado decepcionado. Así, declaró en una entrevista para el canal televisivo CBS: “He decidido que no me presentaré como candidato. Personalmente tengo la energía y la ambición para hacer otra campaña. Pero no creo que deba hacerlo”. Y así fue. Al Gore no se presentó a las elecciones de 2004 y George W. Bush salió reelegido frente al senador demócrata John Kerry.

Según Gore, en el año 2000 Bush, “en su primera semana en el cargo revirtió la promesa que había hecho durante su campaña de regular las emisiones de CO2 – promesa con la que convenció a muchos electores de que tenía una preocupación genuina por el medio ambiente”.

Después de aquello llegaron los ataques del 11 de septiembre y las invasiones de Afganistán e Iraq, lo que trajo consigo un rechazo de gran parte del mundo hacia la política estadounidense. Al Gore, por su parte, se convirtió en un conferenciante de éxito y en un gran defensor del medio ambiente. Comenzó a viajar por todo el mundo para hablar de su tema estrella: los problemas generados por el calentamiento global.

En relación a este tema, según escribe el propio Al Gore en la introducción de su libro Una verdad incómoda, el Gobierno de Bush y Cheney se mostraba “decidido a bloquear cualquier propuesta destinada a limitar la polución que ocasiona el calentamiento global. El Gobierno realizó un gran esfuerzo para invalidar, debilitar y, siempre que fuera posible, eliminar por completo las leyes y la normativa ya existentes. Llegó a abandonar toda su retórica preelectoral sobre el medio ambiente, anunciando que, según la opinión del presidente, el calentamiento global no constituía ningún problema en absoluto”.

Mientras Bush trataba de negar la evidencia, Al Gore se dedicaba a viajar por las universidades para concienciar a los estudiantes del problema del calentamiento global. No era la primera vez que hacía algo así. En los años ochenta, cuando era senador, intentó convencer a los empresarios, y entre ellos a su padre, del peligro del crecimiento del agujero en la capa de ozono. Con su esfuerzo contribuyó a que en 1987 se firmara el Protocolo de Montreal. En aquella época el principal enemigo a batir era George Bush padre, quien llegó apodar a Gore “El hombre ozono”. Este último era tan vehemente en sus intervenciones en el Congreso que los senadores republicanos decían que se inyectaba litio en las venas para mostrarse así de encendido. También defendió la universalización de Internet y hoy forma parte del consejo de administración de Apple y es asesor de Google.

En cierta manera, Bush, con su política medioambiental, acabó transformando a Gore en su antítesis. Mientras el presidente estadounidense rechazaba acuerdos internacionales, como el Protocolo de Kyoto, para salvaguardar el medio ambiente, Gore llevaba sus conferencias a la práctica y ponía en marcha propuestas para concienciar a la población de la necesidad de cuidar el planeta. En 2005 creó Current TV, un canal de televisión para jóvenes donde se abordan con seriedad las cuestiones medioambientales. Un año antes había fundado Generation Investment Management, un fondo que, según Gore, se dedica a “demostrar que el medio ambiente y otros factores sostenibles pueden integrarse plenamente en el proceso tradicional de inversiones financieras de modo lucrativo para nuestros clientes y, al mismo tiempo, incentivar a las empresas para que actúen de modo más sostenible”.

Gore también ejerció como profesor universitario y fue reconocido mundialmente con el premio Nobel de la Paz por su lucha en defensa del medio ambiente. Davis Guggenheim, director de series televisivas como 24 Horas o Alias, adaptó al cine su libro Una verdad incómoda. La película ganó varios premios, entre ellos los Oscar al mejor documental y a la mejor canción en 2007. El galardón ratificaba al ex vicepresidente como la estrella mediática en que se había convertido tras abandonar la política. En 2007 Gore puso en marcha el proyecto Live Earth (algo así como Tierra viva, en inglés), un evento musical que reunía a varios artistas con el objetivo de llamar la atención del público sobre el drama del cambio climático. Gore contó con varias ONG ecologistas famosas, como WWF, para organizar el espectáculo, que se realizó en once puntos del planeta: Sydney (Australia), Tokio (Japón), Shanghai (China), Hamburgo (Alemania), Londres (Reino Unido), Kyoto (Japón), Washington D. C. (Estados Unidos), Johannesburgo (Sudáfrica), Nueva York (Estados Unidos), Río de Janeiro (Brasil) y Base Rothera (Antártida).

En Londres, el grupo Foo Fighters dedicó las canciones Times Like These y My Hero a Al Gore. Por su parte, la cantante Madonna dijo durante su actuación: “Me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer a Al Gore que haya dado al mundo esa llamada de atención que tanto necesita, y por iniciar una avalancha de concienciación a la que nos sumamos tarde. El concierto de hoy no es solo un espectáculo, es una revolución".

Paradójicamente, según una investigación realizada por el diario británico The Observer, los espectáculos del Live Earth en defensa de la causa ecológica emitieron 31,5 mil toneladas de dióxido de carbono. John Buckley, científico que escribe para el sitio carbonfootprint.com, realizó el cálculo teniendo en cuenta el traslado de artistas y público, así como el consumo de energía que implicó el espectáculo. Con todo, a pesar de las toneladas de dióxido de carbono emitidas, Al Gore consiguió transmitir su mensaje y reafirmarse como defensor del medio ambiente y celebridad internacional, por lo que recibió el premio Nobel de la Paz. Así transformó la derrota ante Bush en una victoria personal.


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