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Martin Luther King, luchador pacifista
 
 
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El 28 de agosto de 1963, Luther King encabezó una histórica marcha sobre Washington.

Hijo mayor de un ministro bautista, Martin Luther King nació en la ciudad de Atlanta (Georgia, Estados Unidos), en 1929. Tanto su padre como su abuelo habían sido predicadores, con un profundo arraigo entre la población negra del sur. Él también, fiel a la tradición familiar, ingresó en el Morehouse College a los 15 años de edad y fue ordenado como ministro bautista dos años después. Tras graduarse en el Crozer Theological Seminary, en 1951, obtiene un postgrado en la Universidad de Boston. Preocupado por la legislación racista que menoscababa los derechos civiles de los negros y su situación de pobreza, se sintió atraído por la prédica del líder independentista hindú Mahatma Gandhi e hizo suyos los planteamientos de la no violencia y la protesta pacifica. En 1954, King aceptó el nombramiento de pastor en la Iglesia bautista de Dexter Avenue, en Montgomery (Alabama).

En 1955, presionado por la opinión pública internacional, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló las leyes segregacionistas que numerosos estados del sur imponían en el área de la educación. Ese mismo año, un grupo de fieles de su parroquia solicitó a King que dirigiera un boicot contra una compañía de transportes públicos en Montgomery, iniciado a consecuencia del arresto de una mujer negra que se había negado a dar su asiento a un pasajero blanco. King se puso al frente de la protesta, que, con la consigna de “¡Basta ya!”, se extendió durante 381 días. Esta lucha le valió ser detenido y enviado a prisión. Mientras estaba en la cárcel, su vivienda fue destrozada por los grupos racistas y su familia recibió amenazas de muerte. El boicot finalizó en 1956 con una orden del Tribunal Supremo que prohibía la segregación en el transporte público de la ciudad. Arropado por el éxito de la campaña, comenzó a ser visualizado como un líder del gran movimiento de derechos civiles de Estados Unidos.

Poco a poco, las protestas aisladas y, por lo general, espontáneas, comenzaron a confluir en un movimiento unitario organizado. La victoria obtenida en Montgomery también sirvió para mostrar la contundencia que tenía la protesta no violenta y la fuerza de los argumentos de justicia más elementales sacados básicamente del Evangelio. Los clérigos negros de los estados sureños comenzaron a acercarse a Martin Luther King y terminaron por fundar la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur (SCLC, sigla inglesa de la Southern Christian Leadership Conference). King fue elegido por unanimidad su presidente.


ENTREVISTAS CON GANDHI
Para profundizar en las ventajas de la resistencia pasiva y conocer sus múltiples expresiones, en 1959 viajó a la India para entrevistarse con los seguidores de Gandhi. Junto a ellos se familiarizó con el Satyagraha, que era el principio de persuasión pacífica. Al año siguiente, de regreso en Estados Unidos, dejó su pastorado en Montgomery para ejercer junto a su padre en la Iglesia bautista de Ebenezer, en Atlanta. En esta ciudad, sacudida por los problemas raciales, se acentuó aún más su liderazgo en el floreciente movimiento de derechos civiles. Para entonces, en la medida en que se incorporaban sectores de distintas características, la conducción del movimiento de los negros comenzó a mostrar contradicciones internas. Ante la supuesta lentitud del camino de la “reconciliación”, algunos sectores se planteaban acabar con la segregación racial por cualquier medio posible, sin excluir la violencia. Las diferencias de ideología y jurisdicción entre la SCLC y los grupos partidarios de la violencia, como Poder Negro y Musulmanes Negros, amenazó con dividir al movimiento. Solo el prestigio de King aseguró que la lucha pacífica siguiera siendo la estrategia principal de resistencia.

Entre 1960 y 1965, la influencia de King como líder de los derechos civiles alcanzó su plenitud. Las tácticas de no violencia –sentadas en la vía pública, marchas de protesta, huelgas de hambre– fueron acompañadas por reiteradas invitaciones a los blancos para que se sumasen a la reivindicación de los derechos humanos. En 1963, King dirigió una multitudinaria campaña en favor de los derechos civiles en Birmingham (Alabama). El objetivo era lograr el censo de los votantes negros, acabar con la segregación en el transporte y mejorar las condiciones de educación y vivienda de los negros en los estados sureños. Durante estas campañas, King fue arrestado varias veces. El 28 de agosto de 1963, encabezó una histórica marcha sobre Washington, donde, ante un cuarto de millón de manifestantes, pronunció su famoso discurso “I have a dream” (“Tengo un sueño”): “Cuando permitamos que la libertad sueñe, cuando dejemos que sueñe desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, podremos entonces aproximarnos a ese día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, podrán darse la mano y cantar las palabras de ese viejo espiritual negro: ¡Libres por fin! ¡Libres por fin! Gracias, Dios todopoderoso, ¡somos libres por fin!”.

El presidente John Fitzgerald Kennedy suprimió la legislación racial. Ese mismo año, la revista Time consagró a Luther King “Hombre del año” y, como tal, le dedicó su portada. En 1964, su prestigio alcanzó proyección internacional: Martin Luther King fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. En su discurso de aceptación del Nobel, anunció que destinaba los 54.000 dólares del premio al movimiento por los derechos civiles de su país. Con el tiempo, su prédica igualitaria trascendió los marcos de los derechos civiles y la discriminación racial: King, convencido pacifista, hizo pública su condena de la guerra que Estados Unidos libraba en Vietnam. Esta postura consagró a King entre amplios sectores pacifistas de la población blanca. Sin embargo, en 1966, en Chicago, los bautistas negros se enfrentaron a King, con el argumento de que la guerra de Vietnam era “un problema de los blancos”. A la vez, comenzaron a enfrentarse violentamente con las bandas de neonazis uniformados y los miembros del Ku Kux Klan.


CONTRA LA GUERRA DE VIETNAM
Pese a la impaciencia de estos activistas negros, en su mayoría jóvenes, en 1967 King se unió a los dirigentes blancos del movimiento contra la guerra y condenó al gobierno de Estados Unidos como “el promotor más grande de la violencia en el mundo”. La unificación del tema de los derechos civiles con otras reivindicaciones populares, como el seguro de desempleo o la sanidad pública, independientemente del color de piel, lo convirtieron en el opositor más incómodo para el gobierno estadounidense. Pese a ser advertido de un probable atentado, King viajó a Memphis (Tennessee) para apoyar una huelga de los trabajadores sanitarios municipales. El 4 de abril de 1968, cuando tenía tan solo 39 años, fue asesinado. James Earl Ray, un preso blanco que había escapado de la prisión, fue arrestado como responsable del asesinato. La muerte de King generó un centenar de disturbios en los barrios negros del país. Ante la envergadura de la protesta, tropas federales fueron enviadas a proteger las ciudades de Washington, Baltimore, Wilmington y Chicago. Ese mismo año, Lyndon B. Johnson, continuador de Kennedy en la presidencia, anuló las últimas leyes de discriminación racial.

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